sábado, 31 de diciembre de 2011

Bailando con lobos

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Como último vídeo del año, despidiendo el 2011, os traigo mi mejor imitación hasta ahora. Quizá no esté a la altura vocalmente hablando, pero creo que conseguí algo que nadie había hecho hasta ahora, que yo sepa, en un medio audiovisual: imitar al legendario Félix Rodríguez de la Fuente, con lobos de verdad.

Os preguntaréis cómo es posible hacer esto. Pues bien, para empezar conté con la entregada colaboración del biólogo Carlos Sanz (haced clic en su nombre para ver más información), y por otro lado, siguiendo las instrucciones del mismo, tuve que ganarme la confianza de los lobos, demostrándoles que podría ser como uno más de su misma especie y así pudiesen aceptarme dentro de su manada.

Lógicamente esto lleva un proceso, y desde el primer momento tienes que mostrarte como alguien en armonía con la naturaleza, recordándote a ti mismo que eres un animal más de nuestro planeta, y no un ser superior que manipula el entorno a tu antojo como estás acostumbrado a hacer. Por tanto debes confiar en la convivencia igualitaria entre todo el reino animal aunque seas de diferente especie. Esta mentalidad es muy importante, puesto que si dudas, si no aceptas esto, o tienes miedo o menosprecio hacia los lobos, entonces por mucho que creas que lo disimulas ellos lo huelen como cualquier otro animal, y es ahí cuando pueden venir los problemas.

Esto que os acabo de contar es precisamente lo más grandioso que puede uno experimentar, el sentirte de verdad un ser vivo respetuoso con tu madre Tierra, porque cuando te mira un animal libre de prejuicios, con su instinto salvaje, puro, sin domesticar (ya que es indomesticable), y ver que éste te acepta como uno más en su hábitat, es algo que nunca olvidaré. Fue entonces cuando entendí mejor que nunca las palabras de Félix Rodríguez de la Fuente. Uno de esos momentos en tu vida en los que te sientes a gusto contigo mismo, donde realmente te has ganado el derecho a ser un hombre, cuando respetas la naturaleza a la que perteneces y ves que ella te acoge sin esfuerzo.

Ni que decir tiene que los lobos no son de modo alguno una amenaza para el hombre, todo lo contrario, a mí me dieron una lección ejemplar de tolerancia, siempre que no les atacase ni les tuviera miedo, claro está, tienes que respetarlos y confiar en ellos. Es entonces cuando sientes ese equilibrio entre iguales, aunque no puedas comunicarte con palabras, hay algo que está ahí y que funciona. Por lo que todo esto te lleva a plantear por qué en el ser humano aparecen los fenómenos de racismo, xenofobia y demás rechazos hacia otros seres iguales que tú. No entiendes cómo puede ocurrir eso y te reafirmas en que el respeto es sin duda el mayor requisito para cualquier convivencia.

Aparte de esta reflexión de fin de año, debo confesar que fue muy bonito rodar con estos lobos, que eran una madre, Roma, y sus dos hijos, Rómulo y Remo. De paso, me tomé la libertad de hacer un poco de humor inteligente, con un guión escrito junto a Gabriel Barroso de María, y hacer la intro de la serie "El hombre y la Tierra" con la música de Álvaro Labrador Sicilia, los dos muy amigos míos, por cierto. El resultado de todo ello es este vídeo con el que, entre amigos y respeto, os deseo un feliz año nuevo a todos. ¡Hasta pronto!

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